2025 en perspectiva: balance, aciertos y retos para 2026
Entre la estabilidad y la exigencia: así llega 2026 a los mercados
El año 2025 se presentó como un periodo en el que los mercados, al igual que la vida, avanzaron en una cadencia que mezcló incertidumbre y oportunidad. Iniciado con dudas, continuado con cautela y culminado con una resiliencia inesperada, 2025 demostró la capacidad de las economías para adaptarse, ajustar el rumbo y sostener el crecimiento en un mundo marcado por la deuda, la transformación tecnológica y la persistencia de tensiones geopolíticas.
Hay momentos en los que los ciclos económicos no se comprenden únicamente por las cifras, sino por lo que representan: el regreso de la confianza, la recuperación de la calma y la reconstrucción gradual del equilibrio. 2025 fue, en esencia, un ejercicio de resistencia serena. Desde esa perspectiva reflexiva y consciente de los matices afrontamos 2026: un año que exige interpretar el mercado con disciplina, pero también con sensibilidad y visión

2025: Un año de estabilidad contenida
Durante el año que acaba de concluir, la economía global logró evitar una recesión pese a la incertidumbre política, los elevados niveles de deuda y un entorno monetario restrictivo. Estados Unidos mantuvo un crecimiento cercano al 2 %, impulsado principalmente por el consumo y la inversión tecnológica. Europa avanzó en torno al 1 %, mostrando fortaleza en el empleo a pesar de la debilidad industrial. China superó el 5 % gracias a estímulos fiscales y apoyo al sector inmobiliario. Japón, por su parte, inició la primera subida de tipos en décadas.

La inflación retrocedió gradualmente, permitiendo a los bancos centrales iniciar un ciclo de recortes. La Reserva Federal redujo los tipos hasta el 3,75 %, mientras que el BCE los bajó hasta el 2,15 %, consolidando un escenario monetario más flexible. Sin embargo, la deuda pública siguió elevada, obligando a los gobiernos a abordar refinanciaciones costosas y sometiendo la sostenibilidad fiscal a un análisis exhaustivo.
La tecnología y la inversión en infraestructuras digitales volvieron a ser el principal motor de los mercados. La Inteligencia Artificial pasó de ser una promesa a convertirse en una herramienta operativa en sectores productivos, lo que impulsó los beneficios, especialmente en las grandes empresas tecnológicas.
Análisis de nuestras previsiones para 2025
Las previsiones apuntaban a un crecimiento moderado, una inflación contenida y un sentimiento de mercado influido por la política, así como un buen comportamiento de la renta variable. Los datos confirmaron este escenario, con el crecimiento dentro de lo esperado, recortes de tipos por parte de los bancos centrales y una renta variable —liderada por el sector tecnológico— mostrando resultados positivos.

Perspectivas para 2026
El año 2026 se presenta marcado por tres ejes principales. El primero es la importancia de valorar el margen de los Bancos Centrales para seguir bajando los tipos sin reactivar presiones inflacionistas. El segundo eje se centra en la necesidad de evaluar la rentabilidad real de los proyectos ligados a la Inteligencia Artificial, después de dos años de expectativas elevadas. El tercer eje es la creciente preocupación por la sostenibilidad de la deuda pública, lo que exigirá mayor disciplina fiscal y reformas estructurales.
Los riesgos geopolíticos continuarán presentes, con episodios de volatilidad derivados de Europa del Este, Oriente Medio y nuevos enclaves estratégicos. Además, los riesgos climáticos seguirán poniendo a prueba la resiliencia de las economías.
En síntesis
El año 2025 ratificó la tesis de crecimiento moderado, relajación monetaria y liderazgo tecnológico. Para 2026, la atención estará puesta en la Inteligencia Artificial, la política fiscal y la intensidad de los recortes de tipos, en un año que combinará oportunidades con desafíos relevantes para el equilibrio económico global.
Lourdes Martí Marí



